Voy a Bruselas a menudo por trabajo, y callejeando cerca del hotel encontramos esta pequeña joya por casualidad. Conseguimos una mesa al parecer con bastante suerte, ya que por lo visto (y como nos comentó el camarero) siempre está lleno y hay que reservar con antelación.
La decoración es minimalista y agradable, bien iluminado y con dos grandes cristaleras que...
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