Nos invitó un amigo a F12 a un almuerzo y me pareció un local cálido, sin recarga ni minimalismo, decorativamente equilibrado y agradable con mesas cómodas y muy bien vestidas. El maitre no era excesivamente simpático pero , es que era sueco. La cubertería era mala: cucharas feas y cuchillos de carne que no cortaban.
Tras decidir la comida pedí...
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