Un sitio acogedor, con una decoración preciosa con troncos de arboles, las mesas con cierta intimidad la luz en su punto y la comida excepcional. No cogimos el menú degustación porque era mucha cantidad, pero la langosta y los tres tipos de carne estaban estupendisimos. Y del postre mejor no hablar. No pedimos vino pues aquí es prohibitivo y encima...
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