Estaba a punto de abandonar la ciudad y decidimos despedirnos de ella yendo a la terraza del restaurane. Estaba lleno, pero sobraba una mesita en la terraza justo para nosotras. Ahí empezò la tragedia. Nos habían puesto al lado de unos borrachuzos que estuvieron toda la noche diciendonos groserías, rièndose de España, metièndose con todas las mujeres que entraban y...
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