Le Manège ofrece una atmósfera muy atractiva, que combina un viejo edificio y comedor con carteles y anuncios objetos de la cultura automático de la primera mitad del siglo XX
La comida es buena, freshn amable, si no tierra-shatteringly innovadores. Los precios siempre son justas. El servicio puede ser un poco variable, con alta velocidad que quieran, pero nunca antipático...
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