Comer en la taberna más antigua del Tirol es toda una experiencia. El sitio, a parte de ser histórico y con mucha personalidad, es precioso y el personal muy amable, simpático y atento. Aconsejo tomárselo con calma y disfrutar ya que hay muchos platos (como el Salzburger Nockerl) que requieren su tiempo. La comida es buenísima y el ambiente interesante...
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