Fuimos a este restaurante aconsejados por la propietaria del B&B en el que nos alojamos en Christchurch a nuestra llegada. La verdad es que la oferta no era muy amplia, dado que muchísimos locales estaban todavía cerrados y la ciudad parecía en realidad una ciudad fantasma. Conviene reservar precisamente por la escasa oferta de restaurantes que hay en la ciudad....
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