Teníamos bastantes altas expectativas sobre este restaurante y nos dirigimos allí la primera noche en Praga, sin reserva y con los dedos cruzados. Nos sorprendió ver que era parte de un hotel, al que tienes que entrar para acceder. Tal vez porque era martes había mesas disponibles en la terraza, que era lo que buscábamos. El paisaje es encantador, se...
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