Casi merece la pena comer en este restaurante sólo por ver la cesta con diferentes clases de pan y mantequillas que te ofrecen antes de empezar. Otro detalle: una camarera que estaba extendiendo un mantel utilizaba una cinta métrica para comprobar que estaba exactamente en el centro. Sólo con estos dos detalles se puede uno imaginar que todo es perfecto....
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