Ofrecieron "Jazz en vivo". En realidad, se trataba de una suerte de rock bangladeshi, que seguramente puede gustarle a mucha gente. La atención es muy buena, el local es amplio, los asientos razonablemente cómodos, la carta está variada y la langosta Thermidor (aunque un tanto cara) estuvo excelente. Lo mejor: se puede llevar el vino propio.
