Cenar en este restaurante es todo un placer durante el que descubrir que la gastronomía rusa es mucho más que bortsch y blinis. La variedad es enorme, los guisos son a cual más rico, el vodka entona y suelta la lengua de algún que otro espontáneo local (para bien, que quede claro), los camareros sonríen y son amables (algo no...
Más
