Huyendo de los camareros que te acosan para que consumas en sus locales llegamos a Mac Aronis. El dueño, un genovés con acento canario, nos atendió de maravilla. Nos advirtió de que lo que habíamos pedido era demasiado y adoptó las raciones para nosotros y por supuesto el precio. No dejéis de probar la focaccia con queso y pesto
