Después de pasar de disfrutar todo el día en el puerto de Sóller nos aventuramos a cenar en un restaurante que inicialmente nos llamó la atención por su iluminación en la fachada. Cuando llegamos, el camarero muy amablemente nos dijo que el restaurante estaba lleno, pero que en diez minutos había la posiblidad de tener una mesa. Decidimos esperar y...
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