Lástima que lo descubriésemos un día antes de volver a España. Comida italiana auténtica, no la que ponen en los hoteles y otros restaurantes de Mauricio. La degustación de salami con queso estaba espectacular, y las pizzas, enormes y buenísimas..., y el limoncello de después, insuperable. La dueña es muy simpática y amable. Totalmente recomendable
