Una combinación de vinoteca y restaurante con toques modernos, sofás en una especie de zona chill-out y el ambiente de los techos altos de piedra blanca maltesa con sus arcos de medio punto hacen de este restaurante una curiosa referencia en el panorama gastronómico maltés.
Cenamos ocho personas unas buenas raciones de comida típica maltesa (quesos y embutidos) y mediterránea...
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