Ya sea como una aventura, a modo de descubrirse a uno mismo ó por el simple placer de conocer otras ciudades; pero el realizar un viaje solo es mi recomendación del día; que digo del día; de la vida.
En el puente de marzo me dí el gusto de conocer al “estilo mochilazo” la ciudad de San Luis Potosí, así como un pequeño pueblo llamado Santa María del Río.
De la ciudad de León a SLP se hacen en camión casi 3 horas; pasas por Silao, San Felipe, Villas del Valle y probablemente otro pueblo de los que desconozco al quedarme profundamente dormida.
Al llegar al Hotel; literalmente me encerré por otras dos horas, aunque estaba ubicado en zona céntrica los nervios aún eran muy latentes. Finalmente llego la hora de salir, de cambiar de actitud, de retomar esa “lado aventurero” que creía me caracterizaba y ¿qué fue lo que me encontré? Una ciudad verdaderamente hermosa. Cultural, llena de actividades recreativas, turísticas, belleza colonial e incluso una gastronomía exquisita.
Al llegar ese sábado por la noche; me topé con una vasta variedad de Iglesias, Templos y Parroquias, que logran darle un sello característico a la ciudad. Antes de darme el gusto de llegar a La Terraza; un bar ubicado en una de las esquinas superiores que dan a la Plaza Principal; tuve la oportunidad de reír un rato con un par de payasos que al parecer todos los fines de semanas hacen las suyas haciendo pasar un buen momento agradable entre los visitantes. En otro tipo de diversión; se encontraban unos chicos que con su break dance también “divertían” a los lugareños.
El hotel donde me hospedé y el cual recomiendo a los que al igual que yo cuentan con un presupuesto bajo (Hotel del Río) se encontraba justo a un costado del Museo del Ferrocarril y la Alameda Central; dos lugares que pude conocer el día Domingo; así como los Museos de la Máscara y Bicentenario.
Y más allá de la cultura; los dulces son en definitiva otra de las razones para conocer SLP; desde los clásicos puestos de dulces que se encuentran en la zona peatonal, hasta Dulces Costanzo los cuales son famosos porque además de ser sumamente deliciosos también cuentan con una amplia variedad de dulces que son fabricados en la misma ciudad.
Antes de terminar el Domingo, considere necesario expandir mi aventura por lo que decidí tomar el siguiente camión a uno de los pueblos más cercanos; Santa María del Río ó mejor conocido como La Cuna del Rebozo; a tan sólo $22 pesos de SLP, se encuentra este pequeño pueblo que además de presentarnos un extenso surtido de rebozos, también es conocido por sus famosas campechanas y demás artesanías que realizan los habitantes de este pueblo.
La fama que reciben en cuanto a los rebozos no es en vano ya que por lo que me enteré esta ciudad es de las pocas que realizan la confección de estas prendas al estilo tradicional; es decir bajo el telar de cintura. Después de probar más de una campechana y demás variedad gastronómica que la ciudad me ofreció; consideré conveniente retornar de mi viaje.
Y aunque antes de mi visita no tenía alguna referencia del estado más que de la Huasteca Potosina, hoy me atrevo a recomendarles que en sus próximos puentes, fines de semana o vacaciones visiten este estado, que además de deslumbrar por su belleza, también cautiva por el buen trato de su gente y es que aunque suene trillado; si no fuera por la amabilidad de la gente a la que conocí, difícilmente hubiese podido sobrevivir y divertirme en este inolvidable viaje.
Gracias San Luis Potosí.
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