En Killarney, olvídate del calzado a la moda. Solamente te sentarán bien los zapatos más cómodos. Es una ciudad para caminar y cada ruta esconde una lección de historia. Recorre a pie el primer parque nacional de Irlanda, con más de 10 000 hectáreas de bosques, montañas de arenisca y lagos en el fondo de los valles. Cuando tus pies estén agotados, disfruta del Parque Nacional de Killarney en barco desde el Castillo de Ross. Como en Killarney hay más plazas hoteleras que en ninguna otra ciudad grande o pequeña de Irlanda (aparte de Dublín), no te faltará un lugar donde recostar la cabeza (y los pies).
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