Roma tampoco se puede recorrer en un día. La ciudad parece una gran sala de exposición de un museo gigante al aire libre, un collage de plazas auténtico, mercados abiertos y sitios históricos alucinantes. Tira una moneda en la Fontana di Trevi, quédate con la boca abierta en el Coliseo y el Panteón, y recarga tu energía con un capuchino para pasar una tarde de compras en el Campo de’Fiori o Via Veneto. Zambúllete en un plato de pasta fresca, algunos suculentos alcauciles fritos o un tierno guiso de rabo de buey para disfrutar de las mejores comidas de tu vida.
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