Aunque en Stellenbosch abundan las rutas de senderismo y las galerías de arte, el protagonista aquí es el vino. Esta ciudad sudafricana de robledales está rodeada por más de 100 bodegas, la mayoría abiertas al público. También se pueden realizar excursiones de catas todos los días. En invierno se celebran las cosechas locales mediante un festival de cuatro días de duración. El viajero tampoco se puede perder las casas del casco histórico de la ciudad, la tienda estilo factoría de Oom Samie se Winkel, la iglesia neogótica Moederkerk y los museos dedicados a los juguetes, objetos militares de interés histórico, automóviles y los primeros años de la vida en el Cabo.
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