Hotel situado en un pueblecito muy tranquilo pero que merece mucho la pena para desconectar y relajarse rodeado de naturaleza. Las instalaciones del palacio reflejan la decadencia portuguesa y te trasladan a otra época. Las habitaciones son amplias, reformadas y muy confortables. Personal muy amable. Tiene parking propio. Como único pero añadiría más variedad en el desayuno. Repetiríamos sin dudarlo.
Fuimos a este hotel porque parecía bonito y admitían perros.Al hacer las reserva nos hicieron firmar un documento con las condiciones para tener un perro en el hotel.Por ahí todo correcto, también te cobran 25€ por el perro, también me vale.Pero en el documento decía que te ofrecían para el perro una cama, un comedero y un juguete (no estaba por ninguna parte). Al hacer la reserva a través de su web nos obsequiaban con una tisana y una botella de agua, tampoco estaba por ninguna parte. Lo peor de todo no es eso sino la habitación que nos dieron en el “ala nueva” estaba en un sótano con un patio sucio y lleno de telas de araña.Para colmo de males la pared entre la habitación y el baño tenía unas humedades y unas manchas que daban algo más que asco (adjunto foto). Al hacer el check out nos preguntan si estuvo todo bien y digo que no y explico todo lo anterior y la señorita ni se inmuta, ni parece que le importe.¡Flipante! Aparte los muebles están desvencijados y el hotel necesita una mano de pintura. Hay que reconocer que el desayuno sí que estaba bueno.…
No volvemos jamás !!! El jardín es lo más limpio !! La habitación es un pequeño habitáculo de posguerra con rejas en la ventana. Eso que venden de vistas al jardín, ni caso, a la penumbra de una calle. En cuanto a su localización, se encuentra en el pueblo más horrible del mundo. En fin, fue un mal comienzo de unas vacaciones, se arregló todo en el sur de Portugal !!!
Solo por desayunar o cenar en su restaurante merece la pena su estancia hotel cómodo y tranquilo con un servicio perfecto Muy buen situado para recorrer la zona en un lugar tranquilo Coimbra busaco etc
Nos hemos alojado la noche del 16 al 17 de septiembre de este año 18. Tenía muchas ganas de conocer el palacio por las buenas referencias que me habían dado unos amigos. Nos ha encantado el lugar, nos alojamos en una de las habitaciones del ala antigua del palacio, acogedor y con un toque vintage. La recepción fue fantástica, el personal todo muy amable; la piscina es una zona muy agradable, como todo allí, es en su conjunto un lugar ideal para descansar y relajarse. El desayuno tiene una extensa variedad de productos de excelente calidad, desde la deliciosa miel de la sierra de Lousã, pasando por unos zumos de frutas que "son de frutas" , ha sido una experiencia fantástica que repetiremos si volvemos por la zona o cercanías.
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