Inmejorable atención, con personal muy muy atento. La habitación era buena (buen tamaño tanto de habitación como de baño), sin grandes lujos. El desayuno, correcto. Lo mejor, sin duda, la finca. Permite hacer un montón de actividades, completamente gratis: piscina, cancha de tenis (incluyendo raquetas), bicicletas, billar, futbolín, tenis de mesa, jardín, columpios, ... En mi opinión le falta unas pocas cosas: sería interesante tener un bar-restaurante. De esa manera no haría falta en absoluto salir del hotel. La oferta gastronómica en los alrededores no es muy abundante, así que es casi necesario coger el coche para las comidas y cenas. Por lo demás, lugar muy interesante tanto para viajes en pareja como en familia.
Estuvimos alojadas tres días, la sensación general es muy buena, buenas y amplias instalaciones y muchas posibilidades de ocio sin salir de la Quinta. Disponen de piscina, billar, ping pong, cancha de tenis, bicicletas e incluso una sala con instrumentos musicales. La habitación estaba limpia y la cama era cómoda, hecho que siempre considero de vital importancia. Quizás lo que menos me gustó fue el desayuno, que sin estar mal del todo, para mi gusto era un poco escaso y poco variado, eché de menos, tostadas , croissant o algo más de fruta. El resto de cosas muy bien, los dueños son muy amables y tienes total libertad para entrar o salir y usar todas las instalaciones. La ubicación es buena para conocer la zona, se encuentra a unos 15 min en coche de Viana do Castelo en un pueblo muy tranquilo y sin ruidos por la noche por lo que se podía descansar muy a gusto.…
Estuvimos en un apartamento con cocina. Es importante ya que sino no tienes posibilidad de tomar algo. El entorno en el campo y con un micro-clima es muy agradable. También la atención. Tuvimos que irnos antes de lo previsto y no pusieron ninguna pega. La piscina, el jardín, que es enorme. Un poco vintage.
Hacía días que necesitaba desconectar y perderme en un lugar no muy concurrido, encontré este hotel rural, solicité reserva y nos fuimos. Impresionante, descanso y calma, todo en uno, Jaime nos recibió como si nos estuvieran abriendo las puertas de nuestra casa, la habitación la había elegido, una XL mereció la pena. limpia, amplia, con mucha luz... inmejorable. Tocaba desayunar y estaba Filipa, que nos esperaba con un montón de cosas elaboradas en casa, con amabilidad y cariño. Sólo fue una noche ojalá pudiera estar mas. Tengo problemas para dormir, necesito una cama muy buena y la almohada, pues mi sueño fue profundo todo era como en mi propio dormitorio. Pero algo negativo: está mal indicado, es complicado llegar porque no está tan indicada como se merece
Es un lugar pequeño. (11 habitaciones), buen servicio hecho directamente por el propietario. No esperes lujo, es simplemente un buen lugar para alojarse en un hotel muy tranquilo donde podrá disfrutar de las cosas naturales de la vida en una ciudad muy pequeña. Las habitaciones son de no grandes pero son limpias y las camas son cómodas. Volveré¿Es el propietario o administrador de este establecimiento? Solicite su perfil gratis para responder las opiniones, actualizar su perfil y mucho más.
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