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1 - 6 de 45 opiniones
Escribió una opinión el 21 de julio de 2019

Bueno, una pensión básica. Lo peor un tercero sin ascensor, lo mejor el baño en la habitación y con secador.

la habitación es justita de tamaño y con pocos enchufes.

Caro comparado con otras opciones que reservamos durante el camino.

Consejo sobre habitaciones: Si te duelen las piernas, busca otra opción, no hay ascensor.
Fecha de la estadía: julio de 2019
  • Tipo de viaje: Viajó con amigos
    • Calidad/precio
    • Ubicación
    • Servicio
Agradécele a Warholita31
Esta es la opinión subjetiva de un miembro de TripAdvisor, no de TripAdvisor LLC.
Escribió una opinión el 3 de julio de 2019 mediante dispositivo móvil

El peor alojamiento en 7 días de Camino de Santiago.
La habitación estaba situada en un cuarto sin ascensor, tenía un olor insoportable y unas colchas con una limpieza bastante deficiente.
Personal de recepción amable, lo único bueno.
Relación calidad/precio malísima, no lo recomiendo.

Fecha de la estadía: julio de 2019
Tipo de viaje: Viajó solo
Agradécele a bearope2
Esta es la opinión subjetiva de un miembro de TripAdvisor, no de TripAdvisor LLC.
Escribió una opinión el 18 de octubre de 2018

Camino de Santiago de Compostela - Galicia – España

10 de Setiembre de 2018 – desde O Cebreiro a Triacastela
Dejamos el hostal aún de noche. La consigna era estar en la cantina de Antón a las 7 a.m. y fuimos puntuales. Café con leche y una magdalena fueron suficiente desayuno para partir de inmediato. Yo estaba ansioso de comenzar el camino y estar a la altura de las expectativas. Salimos apenas terminamos y aún en la oscuridad de las 7,20 hs ya estábamos en camino.
A poco de andar coincidimos con un joven que resultó ser de Medellín, Colombia. Viajaba con su madre y una tía. Camilo es su nombre. Su madre había tenido una lesión plantal hacía un par de días. Ellos venían ya haciendo el camino casi 100 km. Si bien comenzaban juntos, cada miembro de la familia luego tomaba su ritmo personal y, de no encontrarse en alguna parada del camino lo harían al llegar al próximo pueblo donde pernoctaríamos todos los peregrinos de esa jornada
Me impresionó mucho la mamá de Camilo, que iba despacio y aún cojeando de su dolencia en el pie. A su ritmo nos pasó en alguna de nuestras muchas paradas y luego no la ví más. Yendo más despacio que nosotros seguro llegó antes.
Con Camilo caminamos un par de horas juntos, y Ricardo, a su ritmo, iba a unos minutos tras nuestro. En algún momento se nos unió un veterano de casi mi edad: Julio; y los tres nos pusimos a hablar de literatura, libros y novelas. Obvio que les conté que tengo un hijo escritor.
Llegó el momento en que ellos siguieron su camino y yo esperé a Ricardo. Hemos recuperado muy bien el tiempo hablando, desde que salimos de Alicante. Tantas cosas que contarnos que los mil kilómetros en auto se hicieron cortos y ahora el camino no iba a ser la excepción. Encontramos luego un grupo mixto de 7 u 8 personas de Brasil (Santa Catarina), y pude hablar con ellos un poco. Volví a practicar mi portugués que de vez en cuando saco del arcón y me sirve muy bien.
El paisaje de Galicia es sencillamente hermoso. Todas sierras muy verdes con bosques y pasturas. La economía de la región es fundamentalmente agrícola-ganadera, por lo que las vacas y campos de choclo invaden el paisaje. También el olor a bosta, que ya te acostumbras. Pequeños arroyos acompañan el camino en algunos tramos y túneles de vegetación lo convierten en un bosque encantado.
En algún momento coincidimos con un joven de unos 30 años, rubio y alto. Le pregunté en mi inglés rudimentario y básico de dónde era y me dijo que de Melbourne, Australia. Por más de una hora caminamos y conversamos, un poco en inglés y un poco a las señas. Era profesor de matemáticas y su nombre es Adam. En algún momento siguió a su ritmo y yo esperé a Ricardo que se había quedado unos pasos atrás. Si bien con Adam nos prometimos tomar alguna cerveza en el pueblo, solo lo ví una vez más mientras fotografiaba una tela de araña con una poderosa cámara que llevaba colgando del cuello. Nunca más me crucé con él.
“Buen camino” es el deseo que intercambian los peregrinos cada vez que van o vienen. Las flechas amarillas pintadas en el piso o en pequeños carteles sobre alguna pared o poste, indican al peregrino el camino correcto. Cada tanto hay pequeños monolitos o mojones con la “concha”, símbolo del camino, que también tiene la indicación de los kilómetros que faltan para llegar a Santiago. Da gusto verlos y sacar cuentas de cómo van disminuyendo los kilómetros a medida que nos aproximamos a Santiago.
Pero aún falta mucho. Llegamos a TRIACASTELA a las 14,30 aproximadamente. Averiguando, nos indicaron un lugar en el hospedaje “Olga”, quien con el calor de la ya siesta, nos recibió con una cerveza muy fría y deliciosa. Gracias Olga ¡!
Olga tiene 67 años, pero me parecía mayor. Ojos azules y una piel muy blanca delatan que tiene que haber sido muy guapa en su juventud. No es la típica gallega, que por lo general son de baja estatura y un poco regordetas. Eso sí, muy laboriosas. Pude observarlas y las he visto trabajar al mismo ritmo a mujeres mayores y también a las muy jovencitas. Los hombres también, pero creo que algo menos. Parece ser una sociedad más bien matriarcal. Eso sí, son poco sociables. Entro en alguna cantina y saludo en general: “buen día”….silencio….nadie contesta. Son así, supongo que ya deben estar cansados que tanta gente les invada su lugar e interrumpa su rutina.
Almorzamos en un restaurant que creo que es el único del lugar. Un menú de 10 euros con 2 platos, vino y postre, nos dejó con la panza llena y listos para ir a descanzar. Dormimos la siesta hasta las 19,30 y luego nos dispusimos a sellar la credencial de peregrino en la capilla; pero esta estaba cerrada “por razones personales del cura-párroco”.
Aún teníamos algo de fuerza en las piernas, por lo que caminamos un poco el pueblo, para terminar en el mismo sitio donde almorzamos. Aún satisfecho, solo opté por tomar un té. Ahora a la cama que mañana hay que levantarse a las 6 a.m. Buenas noches.

11 de Setiembre de 2018 – Sarria
A las 7 a.m. ya estábamos en el mismo lugar gastronómico. Café, tostadas, mantequilla y dulce. También tomate y aceite de oliva. Delicioso todo. Tenía el hambre de no haber cenado la noche anterior. Retomamos el camino con Julio, todo un personaje, que me contó que ha hecho el camino más de 10 veces. Julio tiene 69 años pero aparenta muchos menos. Es de jerona y está escribiendo sus experiencias en el camino; aparte pertenece a una asociación de amigos del camino. Muy agradable conversación por más de 2 horas, hasta que reparé en Ricardo y me separé de Julio para esperarlo.
“Buen camino” a cada rato. Ricardo me dijo que no lo repitiera, ya que yo lo decía cuando pasaba a alguien, cuando los mismos me pasaban y cuando los volvía a pasar. Ja,ja. Todo un detalle.
Subidas y bajadas me hicieron sufrir en esta etapa. El cansancio alcanzó mis piernas y llegamos a SARRIA (Provincia de Lugo), con la satisfacción de la etapa cumplida, pero casi sin piernas. Para colmo nos alojamos en la pensión “de la escalinata”. 150 mts de puros escalones para dejar el último aliento antes que nos atendiera PEPIÑO con 2 cervezas generosas y unos pinchos para engañar el estómago. Nos alojamos por 35 euros la habitación con baño privado. Almorzamos como bestias. Bife (bistec), huevos fritos, papas (patatas) fritas y ensaladas, más otra jarra desbordante de cerveza. Un café “frío” sirvió de postre y a dormir la siesta; pero antes Pepiño nos convidó un orujo y un whisky “por cuenta de la casa”. Tanta mescolanza no me cayó muy bien.
Al levantarnos fuimos a sellar las credenciales a la iglesia. Paseamos un poco con las piernas entumecidas y quejándonos cada vez que nos levantábamos de algún sitio. Risas de dolor. Es que ya somos sexagenarios decía Ricardo a modo de consuelo. Bebí un té digestivo en un bar frente a la iglesia.
Caminando junto al rio, donde están todos los bares y restaurantes, pensé en que no iba a cenar, hasta que Ricardo sugirió comer una pizza en un lugar italiano. Me dejé tentar. Deliciosa. Eso sí, la acompañé con una tónica en lugar de cerveza. Al regresar a la pensión tuvimos que subir nuevamente los 150 mts de escalinata. Bueno, ya no fue tan pesado. Pepiño estaba cerrando ya y se despidió de nosotros. Hsta mañana! nos dijo. Nos esperará a las 6,30 con café y tostadas

12 de Setiembre – Portomarín
Esa mañana, Pepiño estaba ya esperándonos con café, tostadas y mermelada. Comí solo una porque aún me duraba la cena y la pesadez, a pesar de la ranitidina.
El camino comenzó cuando todavía era de noche y con una pronunciada bajada, teniendo en cuenta que la parte vieja del pueblo está sobre una colina. Julioo nos había dicho que por ahí había un atajo y que a la salida del pueblo se encontraba con el camino. Ahorraríamos una pronunciada subida de esa forma. Caminamos luego por una calle que no tenía ninguna señal ni flecha indicativa por lo que quedamos desorientados. No teniendo alternativa preguntamos a alguien que esperaba un bus y nos recomendó retomar el camino tradicional para no perdernos. Conclusión: volver a subir la empinada calle hasta el camino del cementerio, donde encontraríamos las señales. Llegando advertimos el movimiento de varios peregrinos por lo que nos sumamos a la procesión, ya sabiendo que estábamos nuevamente en el camino.
Aún estaba muy obscuro, y pasar por el cementerio resultaba algo tenebroso. Me llamó la atención que sus puertas estaban abiertas y Ricardo bromeó con que los muertos habían salido de noche y aún no volvían. Al poco andar, mi panza comenzó a hacer ruidos y a pedir un baño (aseo le dicen aquí). Una bajada pronunciada y comenzó ya un sendero con el paisaje típico de campos verdes y árboles. La carretera estaba en l o alto, y un puente inmenso unía el tránsito entre dos grandes sierras. Nosotros iríamos por el valle.
La marcha la hacíamos más despacio, buscando ese aseo que permitiera calmar mi vientre. En eso nos rebasan dos mujeres y una de ellas me dice “gracias por encontrar mi billetera”. Tuve que pensar un momento y ahí recordé que en el bus, en el piso debajo del asiento delantero, había un sobre de cuerina o plástico. Le avisé a la señora del asiento delantero y al no poder yo alcanzarlo se lo empujé con el pie hasta que ella pudo asirlo. Pues era ella y yo había olvidado el episodio. Ella no, por que se trataba de su billetera. Resultaron ser de Buenos aires y su acentolas delató enseguida. Siguieron su camino y yo encontré mi “baño” entre la vegetación a unos metros del camino. Fue un alivio.
La jornada hasta PORTOMARIN fue de unos 20 km. De un paisaje realmente hermoso. Solo que las subidas y bajadas constantes habían afectado mis piernas desde el día anterior y aún me pasaban factura. Esta vez iba junto a Ricardo y no me adelantaba. Ibamos a nuestro ritmo. “Buen camino” nos pasaban los peregrinos más jóvenes y otros no tanto pero con mejor estado físico que el nuestro. A medio camino nos detuvimos en un parador y bebimos una aquarius; yo comí una barra energizante que había llevado Ricardo y un sobre con un líquido también energizante comprado en la farmacia. Ese cocktail parece que hizo efecto, por que renovó mis fuerzas y continuamos camino. Ricardo se quejaba de un dolor en su pie, pero le restó importancia y seguimos.
El calor y el sol nos sorprendieron en una llanura a las 14 hs. Impiadoso tuve que ponerme el pañuelo de seda que usaba al cuello, a modo de túnica con la borra encima. Laurence de Arabia me dijeron. Ja,ja.
Cruzamos un moderno puente sobre el rio MIÑO. Abajo se veían los restos de un antiguo puente romano. El pueblo estaba sobre una colina y había que subir pendientes y escaleras. A esta altura era lo que menos quería. Encontramos la pensión “El Caminante” y nos acomodamos por 50 euros con desayuno. Yo pedí a la chica que nos atendió una habitación con “bañera” (Se llama Conchi, una galleguita tiípica de cejas anchas que luego me dijo tenía 34 años). Nos acomodamos en la habitación con la intención de bajar de inmediato al bar a beber cerveza y almorzar. Ricardo salió del baño sonriendo y me dijo que él también iba a tomar un baño de inmersión, y que la bañera era “enorme”. Cando voy a verla, solo había una ducha y solo pudimos reírnos.
Cuando bajamos estaba Conchi con su mamá; y yo le reclamé, amablemente, que nos había dado un cuarto sin bañera. Al unísono me dijeron que todos los cuartos tenían bañeras. Claro, para ellas la ducha también es una bañera. Ja.ja. Gallegos lindos.
Al regreso del bar, donde comimos una “bocata” (sándwich) y mucha cerveza, Conchi nos estaba esperando y nos propuso cambiar de cuarto a uno con “tina de baño”. Se pasó de amable. Con Ricardo hacíamos bromas que no hab´pia podido resistir al encanto argentino y estuvo por demás servicial, hasta que al día siguiente, luego del desayuno, nos despidió con dos besos, Uno por mejilla.

Jueves 13 de Setiembre de 2018 – Palas del rei
PORTOMARIN está ubicado sobre la colina, pero antiguamente estaba junto al rio. Una riada en algún momento a comienzos del siglo XX arrasó con el pueblo. Pudimos ver fotos muy antiguas que así lo testimonian. Bajamos por una calle y cruzamos un puente para adentrarnos, aún de noche, por la densidad del bosque. Hoy nos esperan 25 Km y dudo que las piernas me respondan. Ayer llegué muy fatigado y me dolieron toda la noche, a pesar de la crema y el ibuprofeno. Es que el camino de ayer era realmente una etapa “rompepiernas”.
Olvidé contar que en una parte del camino, ayer, nos encontramos con na jovencita bajando una cuesta pedregosa; y lo hacía caminando hacia atrás. Nos quedamos con ella ya que sus amigos se habían adelantado. Estaba sin bastón y tenía una lesión en la rodilla que le impedía bajar del modo “normal”. María Guada nos dijo que se llamaba y era de La Coruña. Trabaja en informática para una multinacional que comprende también a tiendas “Zara”. Habrá tenido unos 25 años y después de casi dos horas nos reencontramos con sus amigos que la estaban esperando. Allí la dejamos y hoy nos encontramos con sus amigos, quienes nos dijeron que había abandonado el camino por su lesión y que estaba por volver a La Coruña.
Hoy no paré hasta el km 12, o sea a casi mitad de camino. Allí esperé a Ricardo tomando un café con leche y comiendo una “torrija” (pan en leche y huevo, luego frito). Energía pura!. Retomamos el camino y me reencontré con Camilo, el colombiano. Estimo que tiene unos 28 años aproximadamente y me dijo que trabaja por su cuenta haciendo inversiones en la bolsa (mercado de valores). Hablamos mucho del tema y con mucha pasión de ambas partes. Yo hablaba sobre la parte financiera de las empresas, lo cual constituye mi profesión.
En una posta, Camilo se quedó con unos amigos del camino y yo no quise parar. Me reencontré con Ricardo y aminoré la marcha, por que me dolía la planta del pie derecho. Despacio. Fotos. Agua y bananas. Cada vez menos saludos de “buen camino” de tanto cansancio encima y de tanto cruzar varias veces a los mismos peregrinos.
A partir de SARRIA se ha incrementado la cantidad de peregrinos. Es que Sarria está a unos 110 Km de Santiago y para que te den el certificado de la COMPOSTELLA, exigen haber hecho al menos 100 km a pie o 200 Km en bicicleta. Es por eso que parte tanta gente desde Sarria por el camino francés.
Llegué muy cansado a PALAIS DEL REI, un pueblo/ciudad muy simpático que esta noche está de fiesta celebrando sus fiestas patronales. Ricardo me contó que allí habitaban antiguamente los hijos bastardos del rei, al margen de la nobleza pero con las comodidades dignas de un hijo del rey. La música invade nuestro cuarto de la pensión “San Javier” (50 euros sin desayuno). Ahora el clima está algo fresco y optamos por hacernos unos sándwiches en el cuarto. Cerveza y a dormir.

14 de Setiembre de 2018 – Arzúa
Como dicen aquí: “qué follón anoche!”. Es que la fiesta en el pueblo se festejó a toda música justo detrás de la pensión. Hasta las 5 de la mañana “tachin – tachín”. Y luego los borrachos que gritaban bajo la ventana. En fin, dormí poco y mal. Ricardo roncó toda la noche. Especulo que no va a estar tan cansado hoy.
A las 6,30 a.m. arriba. Desayuno y al camino. A poco andar me adelanté a Ricardo. Las piernas me respondían muy bien. Ya no me dolían para nada. Caminé unas 2 horas solo con mis pensamientos. Por fin necesitaba un baño y ahí esperé a Ricardo. Unas manzanas, agua y de nuevo al camino. A las 12 llegamos a MELIDE que está a medio camino y nos tentamos en comer pulpo a la gallega en la pulpería EZEQUIEL. Allí hay mesones comunitarios y nos sentamos al lado de una señora que yo le calculaba de unos 75 años. Cuando entramos en conversación, LOURDES me dijo que tenía 92 años y que había hecho el camino varias veces. La última vez cuando tenía 81 años. Increíble ¡! Lourdes estaba con su hijo Francisco (61 años, igual que yo). Muy amena conversación. Igual con José, otro vecino de mesa a mi izquierda, con quien me saqué una foto y me convidó orujo. Su padre había estado en Argentina. Después del almuerzo, con el estímulo del orujo, el resto del camino se hizo menos pesado.
Llegamos a la pensión RUA y a dormir. Me desperté con dolor de cabeza por lo que a la noche solo un té y una pequeña vuelta por el pueblo de ARZUA. A dormir ahora ¡

15 de Setiembre de 2018 – PEDROUZO ARCA
A las 6,10 hs ya estaba preparado para la jornada hasta Pedrouzo Arca. Son 22 Km. Que los hicimos bastante bien, ya que las cuestas no son tan pronunciadas y el buen tiempo ha seguido acompañándonos como los días anteriores. Ricardo se extraña que no hayamos tenido lluvia. Llegamos a Pedrouzo a las 13,15. Hicimos buen tiempo y le imprimimos ritmo. Pasamos directamente a la cerveza “Estrella de Galicia”. Deliciosa. En el camino me junté nuevamente con Julio, con el cual caminamos un buen trecho. También con Camilo y con Lolo (amigo de María Guada). Ricardo la subió a su Facebook. Lolo nos contó que María estaba acompañándolos en bus, y que los esperaba en cada pueblo. Pobre, no podía caminar pero si quería estar con sus amigos. Nos alegró esta novedad, ya que Ricardo le había aconsejado que hiciera así; total es muy joven y tendrá muchas oportunidades de hacer el camino.
“Yo no creo en las meigas, pero que haberlas, haigas” dicen aquí. Meigas son las brujas; y aquí, con tanto bosque y sendero, hay muchas versiones que dan testimonio de brujas y encantos. Los gallegos son CELTAS y tienen tradiciones orales de supersticiones y mitos. No creo mucho (pero que las hay, las hay! Ja.ja). Aquí las casas tienen lo que se llama HORREO, que son pequeñas casuchas con paredes aireadas y ubicadas a un par de metros del suelo. Allí ventean los cereales que cosechan y no pueden ser alcanzados por los roedores del campo por que están como suspendidos en su base. Galicia es realmente bella. Sr. Con Ricardo habíamos convenido en salir temprano y desayunar en el camino, cuando comenzaran a abrir los bares. Casi a la hora de andar encontramos uno que estaba abriendo sus puertas. Mientras desayunábamos se fue llenando de peregrinos. Allí llegaron también Lolo, Ana, Fabrizio (el italiano que gritaba “buen camino peregrino!” y el resto de su grupete. Estaba la mañana con mucha bruma que impedía aún que saliera el sol, a pesar de ser las 8 a.m.
Por fin la claridad ganó sobre la bruma y pudimos apagar nuestras linternas. Me adelanté a Ricardo para “pensar”, que es la otra terapia que te hace la experiencia del camino. Salir temprano resultó ser una muy buena idea. El camino iba más tranquilo y sin esas molestas bicicletas que son un peligro. Casi 19 km es esta etapa y calculamos llegar a las 11,30 a casi 4 km por hora. Llegar temprano nos permitirá pasear un poco más por Santiago ya que el lunes temprano regresaremos a Alicante.
Pasamos por el MONTE DO GOZO y sacamos unas fotos. Está a 5 km. de Santiago. Allí hay un albergue muy grande que puede cobijar a más de mil peregrinos. Desde allí también se puede apreciar la cúpula de la Catedral de Santiago. El corazón comienza a latir más rápido.
Siempre los últimos tramos son los más pesados, pero estos 5 km. fueron como un descubrimiento. Ya los peregrinos apuraban el paso ansiosos de llegar y disfrutar del logro de tanto esfuerzo. Nosotros no éramos la excepción. Pasamos la parte “moderna” de la ciuda y nos adentramos de a poco en la antigua ciudadela con calles medievales y construcciones de piedra. Ya veíamos desde nuestro nivel la cúpula nuevamente y la prisa se apoderó de nosotros.
La música celta con sus gaitas hacían que los peregrinos bailaran en el PORTICO histórico del peregrino. Apenas traspuesto el pórtico, una plaza repleta de gente, entre peregrinos y turistas, admiraban la Catedral. Ron Ricardo nos abrazamos y no pudimos contener el llanto y la emoción. Las únicas palabras que alcancé a balbucear fueron: “gracias….muchas gracias”.
Si. Lo habíamos logrado ¡

Fecha de la estadía: septiembre de 2018
  • Tipo de viaje: Viajó con amigos
    • Ubicación
    • Limpieza
    • Servicio
Agradécele a financieramza
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Escribió una opinión el 24 de agosto de 2018 mediante dispositivo móvil

El personal que nos recibió no fue nada amable, no nos habló apenas durante el check-in, ninguna indicación sobre la pensión, ninguna información sobre la ciudad, nada. Solo nos habló para promocionar un spa del que debían recibir comisión, porque si no, no me explico tal discurso (además la habitación estaba llena de folletos del spa que los clientes han ido dejando allí).
La habitación se situaba en una 4° planta sin ascensor, y siendo un alojamiento destinado a peregrinos, pues...
La habitación olía muy fuerte, por un ambientador que tenían, supongo que para enmascarar el olor a humedad que había en la habitación. Tuvimos que abrir las ventanas, que estaban completamente cerradas, con las persianas bajadas hasta el final.
La limpieza era regular. Desde luego, carísimo para lo que es.

Fecha de la estadía: agosto de 2018
Tipo de viaje: Viajó en pareja
1  Agradécele a CrisdesdeRusia
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Escribió una opinión el 25 de agosto de 2017 mediante dispositivo móvil

Pues yo me alojé en el albergue de Mesón Do Peregrino y la verdad que es un sitio muy nuevo, todo limpio y céntrico, 100x100 recomendable si estás haciendo el Camino De Sanriago, pero lo mejor que tiene el albergue es su hospitalidad a cargo de su recepcionista Isabel, por lo menos en mi caso me ayudó en todo y me hizo sentir como en cada, sin duda volvería

Fecha de la estadía: agosto de 2017
Tipo de viaje: Viajó solo
Agradécele a Ivan G
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